¿De qué trata el desarrollo?
El desarrollo no es una mercancía que se pueda ponderar o medir por las estadísticas del PNB. Es un proceso de cambio que permite que las personas se hagan cargo de sus propios destinos y realicen todo su potencial. Exige edificar en la gente la confianza, las habilidades, los activos y las libertades necesarias para alcanzar este objetivo
La caída de los regímenes que siguieron el modelo socialista de desarrollo, y los límites del modelo de desarrollo capitalista crisis del estado del bienestar, dualización de la sociedad en sectores cada vez más ricos y más pobres y el deterioro ambiental, entre otros aspectos han propiciado el debate sobre los modelos de desarrollo.
Hay muchas formas de entender el desarrollo. Tradicionalmente se han identificado los conceptos de desarrollo y crecimiento económico; sin embargo algunos países crecen en aspectos fácilmente cuantificables producen, consumen y exportan más y no por ello logran la satisfacción de las necesidades de la población.
Otros entienden el desarrollo como la satisfacción de todas las necesidades propias del ser humano, no sólo las primarias (alimento, vivienda, educación, salud) sino también protección, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad. Necesidades que son en sí mismas potencialidades humanas individuales y colectivas. De esta forma, el desarrollo incluye también un fuerte componente social: distribución más equitativa del ingreso, expectativas de vida, acceso a una vivienda digna, a servicios de salud y de educación, a una situación ambiental sana, a derechos sociales y políticos, y a la posibilidad de participación ciudadana en la toma de decisiones. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publica anualmente un Informe sobre Desarrollo Humano que recoge los avances y retrocesos experimentados por los países de la ONU en lo relativo a estos aspectos.
El reconocimiento de los diversos ingredientes del desarrollo ha dejado cada vez más claro que éste tiene más de desarrollo humano que de desarrollo económico. El verdadero desarrollo humano incumbe a más factores intangibles relacionados con la calidad del cambio en las vidas de las personas, así como a la cantidad del cambio. La idea de que el desarrollo humano es más complejo que la mera economía la expresó claramente John Clark en su libro Democratizing Development , publicado en 1991 (p. 36)
Las relaciones humanas son uno de los principales determinantes del desarrollo humano. Una gran parte del maldesarrollo mundial es consecuencia de relaciones injustas o disfuncionales a nivel internacional, nacional o comunitario. A nivel nacional y comunitario, las relaciones de poder, las relaciones de género y las relaciones étnicas juegan papeles fundamentales a la hora de conformar o distorsionar un verdadero desarrollo. A nivel internacional, las relaciones económicas injustas hunden a los países pobres en las trampas de la deuda y de las fluctuaciones de los precios, mientras que los desequilibrios políticos impiden que muchos países disfruten de una plena participación en la gobernación global. En este contexto, mucho de lo que se ofrece como ayuda al desarrollo es en realidad un catalizador del maldesarrollo, o bien por no ser adecuada desde el punto de vista social o medioambiental, o bien porque sus 'dádivas' representan la extensión de una relación de poder disfuncional entre naciones.
Para Sen las relaciones entre libertad y desarrollo son esenciales. Las libertades son tanto el objetivo primario del desarrollo como su principal medio, (Sen, 2000, 2002a, 2002b). El desarrollo puede ser visto como libertad y a su vez las capacidades de una persona pueden verse como "las libertades fundamentales de que disfruta para llevar el tipo de vida que tiene razones para valorar". Otros autores también han valorado la perspectiva de la libertad para enfocar problemas sociales tales como la desigualdad, (Van Parijs, 1996). La libertad debe tener una importancia real para todos. Van Parijs ha propuesto la idea del mayor ingreso básico sostenible como un instrumento de libertad real.



